MERCEDES SOSA

Por: Noé Rocha

Iba caminando por la calle Hidalgo, en pleno corazón del centro histórico de Zacatecas y de repente me enteré que Mercedes Sosa, “La Negra”, estaba ensayando como a las 3 de la tarde, en el teatro Fernando Calderón, pues en la noche daría un concierto en ese mismo lugar.

Sin pensarlo ingresé al Teatro Calderón. No tuve problema para entrar, pues la gente que ahí labora me conocía, al igual que el responsable de este hermoso teatro, mi amigo Víctor Hugo Rodríguez Becker.

Mercedes Sosa hizo un paréntesis para descansar, me le acerqué y le dije que si me podía dar una entrevista. Inmediatamente me dijo que sí. Prendí la grabadora y dialogamos de su trayectoria, de su música y de la huella que ha dejado en todos los países de habla hispana como una de las grandes del canto de América Latina.

Para ese entonces, Mercedes Sosa andaba ya un poco delicada de salud. Se le notaba en su rostro. Caminaba lentamente y aun con todo ello seguía ofreciendo conciertos en muchas partes del mundo.

Fue por el año 2008 cuando tuve la oportunidad de dialogar con Mercedes Sosa, a quien solo escuchaba en discos a través de la radio o en algunos festivales de protesta que realizaba el Movimiento Democrático Magistral Zacatecano.

Y fue en el año 209, cuando se nos informó, que Mercedes Sosa había muerto en Argentina, su tierra.

Su muerte causó tristeza y dolor en mucha gente que se identificaba con su música. La Negra, la cantante folklorista de América Latina por excelencia, Mercedes Sosa, ha muerto en una clínica de Buenos Aires, a los 74 años, víctima de una enfermedad hepática, dijeron los medios de comunicación.

Miles de seguidores en América Latina y en España (donde estuvo exiliada cuatro años durante la dictadura militar argentina) cantaron con ella su extraordinaria interpretación de Alfonsina y el mar, y otras zambas, chacareras, milongas y tonadas que popularizaron en los años 70 y 80 el folklore latinoamericano en todo el mundo y la convirtieron en una de las mejores y más famosas intérpretes del continente.

Su muerte fue acogida con dolor también en los medios rockeros y de música pop de América Latina, a los que siempre prestó su generoso apoyo y colaboración. Su relación con los músicos jóvenes argentinos fue constante: Era ella la que les buscaba para ofrecerles incorporar algunas de sus canciones en los álbumes de música folklórica que iba produciendo (más de 40 a lo largo de su carrera). En su último álbum doble, Cantora, ya enferma, fueron muchos de esos músicos quienes se ofrecieron a cantar duetos con ella: Shakira, Fito Paéz, Charly García, Caetano, Soledad, Julieta Venegas, Drexter o los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina colaboraron para lanzar un disco que ahora en ese tiempo estuvo nominado como mejor álbum del año para los Grammys Latinos 2009. “La Negra era la mejor cantante de Argentina y la voz de América Latina”, ha asegurado Fito Páez. Ella, sin embargo, rehusó siempre el apelativo de “la voz de América Latina”, que le parecía excesivo.

Mercedes Sosa fue siempre una cantante comprometida con causas políticas y sociales. Formó parte de la bohemia que acompañó el folklore argentino en los años 70-80, el llamado Movimiento del Nuevo Cancionero, y participó en cuanta marcha, manifestación o encuentro hubo en esa época a favor de las comunidades indígenas, luchas sindicales o encuentros políticos sobre los derechos humanos.

Durante un concierto celebrado al inicio de la dictadura militar fue detenida, junto con buena parte de su público. Al recobrar la libertad, marchó al exilio (España y Francia), de donde no regresaría definitivamente hasta la llegada del presidente Raúl Alfonsín y la democracia. En una entrevista comentó aquellos momentos de intensa lucha política: “Antes, los sueños eran más radicales; perfectos. Ahora, se hace lo que se puede”.

Mercedes Sosa marcó con su música momentos inolvidables en México. Se le recuerda con Alfonsina y el Mar, Gracias a la Vida, Solo le Pido a Dios, Todo Cambia, entre otras que aún se siguen cantando y escuchando.

La Negra se ha ido, pero nos deja un legado musical  que será siempre escuchado por varias generaciones.

Como periodista me ha gustado caminar por los barrios, por las calles de las ciudades, por las colonias y por muchos lados. Caminando fue como me di cuenta que Mercedes Sosa estaba en el teatro Calderón. Fue una entrevista maravillosa. Lo hice a tiempo, porque La Negra murió un año después lamentablemente.

Me gusta la música desde chamaco. He cantado para ganarme la vida. Lo hice en Sonido 13 con Chico Mujica y en eventos de la escuela. Me encanta escuchar varias voces. El canto me da satisfacciones y tristezas. Me inspira decir lo que no puedo decirlo hablando. La música me fortalece el alma y más aún en una entidad como Veracruz, donde todos llevamos la música por dentro.

Tengo una hija maravillosa que se llama Tania Rocha Luna. Puedo decir que ella me heredó el canto y como pasa tiempo, de vez en cuando se tira unos palomazos en casa, en familia o con los amigos. Tanto a Tania como a Laiza, mis tesoros, siempre les inculqué que escucharan música. Las ponía a bailar desde pequeñas. Hoy, puedo decir que les encanta la música y conocen también a Mercedes Sosa.

En fin. En un abrir y cerrar de ojos, me acordé de la entrevista que le hice a Mercedes Sosa. Dialogamos brevemente y de repente, meses después me estaba enterando que había muerto. Ni modo, es parte de la vida y en esto de la muerte nadie puede hacer nada.